Rafael Sánchez Espinosa se convirtió, en la noche de este martes, en el trigésimo sexto pregonero del Barrio Oriente, en una noche repleta de emoción, recuerdos y orgullo vecinal. Ante un escenario abarrotado y con un público entregado que llenó el patio de butacas y la explanada anexa, Rafael ofreció un discurso profundamente personal en el que repasó su vida ligada al barrio, desde su infancia hasta la actualidad.
El acto comenzó con la proclamación de las damas y zagales del barrio, que este año han sido Anaís García Sánchez, Érika López Yébenes y Mónica Aparicio Yébenes como damas, y Jairo y Darío González Vera (hermanos) y Javier Carretero Almena como zagales. La Corporación Municipal acompañó a los seis protagonistas al escenario, donde recibieron las bandas, coronas y pañuelos que los acreditan como representantes del barrio durante estas fiestas.
Posteriormente, fue el turno del pregón. “Cuando me lo dijeron fue una sorpresa, pero siento mucho orgullo”, explicaba Rafael Sánchez a Diario de Miguelturra instantes antes de comenzar. Aunque aseguró haber tenido poco tiempo para prepararlo —“me avisaron hace tres o cuatro semanas”—, confesó que realmente le ha sobrado tiempo, ya que el discurso nació con facilidad, lleno de recuerdos y vivencias que fue hilando con su habitual rigor investigador.

El pregón fue un viaje por la historia del Barrio Oriente, desde los comercios y vaquerías de antaño hasta la transformación en un barrio residencial moderno con servicios y nuevas viviendas. “Voy a tratar mis vivencias de niño, poner en valor a la gente que ha trabajado por el barrio y contar algunas anécdotas curiosas”, adelantaba. Y así lo hizo, destacando momentos como la visita de la Reina Isabel a Miguelturra y su llegada por la estación de tren situada en los límites del barrio, entre otras historias llenas de nostalgia y cariño.
Además, dedicó palabras a su familia, sus padres, su mujer y su hijo. También quiso rendir homenaje a vecinos y vecinas que han contribuido de manera anónima al crecimiento del barrio. “Espero que la gente no se aburra y no salgan de aquí corriendo”, bromeó, aunque la calidez de los aplausos desmintió cualquier temor.

Para cerrar una velada ya inolvidable, actuaron diferentes grupos de baile de la Universidad Popular, que pusieron ritmo y color a una noche que quedará grabada en la historia reciente del Barrio Oriente.