Los disfraces están preparados. Los nervios afloran porque la Máscara Callejera empieza a cobrar más vida que nunca teniendo en cuenta que el pistoletazo de salida se cuenta ya en horas. Las calles empiezan a resonar y a tomar colorido. El armario está prácticamente vacío porque todos los atuendos están listos para relucir en cada rincón de Miguelturra. Es el momento de disfrutar un año más de la festividad más importante para cada vecino de la localidad. El Carnaval de Miguelturra ya está aquí. Y es que ha llegado el día. Apenas restan unas ahoras para que el municipio vuelva a latir al ritmo de su celebración más emblemática: el Carnaval, declarado Fiesta de Interés Turístico Nacional, que tendrá lugar del 13 al 22 de febrero con una amplia y diversa programación.
Aunque el calendario marca la inminencia de los actos centrales, la maquinaria organizativa lleva meses funcionando con precisión milimétrica. La concejala de Cultura y Festejos, Carmen María Mohíno, incide en que llegado este punto, comienza «la parte buena, la de disfrutar, después de muchos meses de trabajo». «La organización ya está toda realizada, así que sí, ya preparados«, afirma, dejando entrever que detrás del brillo de los disfraces y del bullicio en las calles hay una compleja estructura de coordinación institucional, presupuestaria y social que convierte a esta fiesta en una referencia nacional. «Después de disfrutar de unas maravillosas IV Jornadas Culturales del Carnaval, es el momento de celebrar nuestros maravillos carnavales», añade.
El Ayuntamiento ha reforzado su compromiso con una inversión histórica. Este año, la partida destinada al Carnaval de febrero asciende a 100.000 euros. «Se ha hecho una fuerte apuesta por esa mejora que al final redunda en una mejora de las actividades«, explica Mohíno. El incremento responde a una realidad evidente: el encarecimiento generalizado de suministros, actuaciones musicales y materiales. «Somos conscientes de que año tras año los precios de todo suben… siendo conscientes de los esfuerzos que hacen las peñas, tiene que conllevar también ese incremento económico«.
Esta mejora presupuestaria ha permitido, además, aumentar los premios del Domingo de Piñata, incorporando un galardón adicional en cada categoría -carrozas, murgas y comparsas- y elevando la dotación económica. Con 35 participantes ya consolidados, el objetivo no es crecer sin límite, sino mejorar la calidad y el reconocimiento de un desfile que se prolonga durante horas y que marca el broche final a la programación. «Queríamos que un concurso con esta categoría… tenga poco a poco una mejora, y esta subida de premios creíamos que contribuye a ello«, añade.
Si algo define al Carnaval de Miguelturra es su carácter popular. «Las peñas son el alma de esta festividad«, subraya la concejala. «Nosotros somos los gestores para que todo lo que ellos organizan salga de la mejor manera posible… pero las peñas son los que llevan la voz cantante«, añade. En este sentido, Carmen María Mohíno agradece «el extraordinario y ejemplar trabajo que desarrollan siempre cada una de ellas para que nuestro Carnaval sea lo que es». Es por ello por lo que «hemos firmado un contrato con la Asociación de Peñas del Carnaval para dotarles de 32.000 euros, con un nuevo incremento de la cuantía». Entre las felicitaciones especiales, Carmen María Mohíno destaca el 20 aniversario de la Peña Los Cansalibres, promotora de actuaciones de agrupaciones de alto nivel procedentes del circuito del COAC gaditano. «Es una de las peñas que han hecho muchísimo a favor de nuestro carnaval«, subraya.
La designación de un pregonero con proyección digital responde a la voluntad de ampliar horizontes. Este año, la figura elegida es el creador de contenido y humorista Álvaro Casares, con cientos de miles de seguidores en redes sociales. «Creo que hay que apostar por estas nuevas formas de comunicación y difusión de nuestro carnaval«, sostiene la concejala. Más allá del impacto mediático, destaca que el pregonero conoce la fiesta y su idiosincrasia. Por lo tanto, «nada mejor que conocer el carnaval de Miguelturra para poder pregonarlo… seguro que va a ser un pregón entrañable”.
Máscara callejera: la esencia irrepetible
Entre los actos imprescindibles, Mohíno subraya la Concentración de Máscaras Callejeras del lunes de carnaval. Es el corazón simbólico de la fiesta: sátira, ironía, improvisación y anonimato como vehículo de crítica y diversión. «Es algo que si la gente viene a visitarnos no debería perderse porque no lo va a encontrar en otro sitio«, afirma. La máscara callejera no es un simple disfraz: es tradición viva, herencia cultural y seña de identidad. Una expresión espontánea que convierte cualquier rincón en escenario.
El Carnaval también se saborea. En estas semanas, los hogares churreños se impregnan del aroma de rosquillas, barquillos, borrachas y roscapiñas, con especial protagonismo de la fruta en sartén, cuyo concurso congrega cada año a centenares de personas. «Son muchos los hogares en los que las familias se están reuniendo y preparando sus dulces típicos«, explica Mohíno. Tras el certamen, los platos se ofrecen al público, convirtiendo la degustación en una experiencia culinaria única.
El flujo masivo de visitantes en el Carnaval de Miguelturra genera un notable impacto económico en hostelería, comercio y establecimientos especializados en disfraces y complementos. La alta demanda, incluso superior a la oferta disponible, evidencia la magnitud de la convocatoria y consolida al carnaval como motor dinamizador.
Máscaras Mayores: autoridad simbólica
Dentro del organigrama festivo, las Máscaras Mayores y el Rey del Carnaval ocupan un lugar central. «Prácticamente son la autoridad del carnaval. Todo se mueve en torno a ellos«, afirma Mohíno. Encabezan comitivas, presiden actos y representan la esencia de la fiesta. Su proclamación marca un antes y un después en el calendario carnavalero.
La transmisión generacional es natural, casi instintiva. «Es una forma de vida«, resume la concejala. Los centros educativos organizan desfiles, talleres y actividades relacionadas con chirigotas y tradición gastronómica. En palabras de Mohíno. «la semana de Carnaval es imperdonable… forma parte de nuestra cultura y esencia«.
Con todo más que preparado, Carmen María Mohíno reza porque la meteorología acompañe, desvela que su deseo es que «todo se desarrolle con normalidad y que disfrutemos todos juntos, un año más, de nuestros carnavales» e incide en que «Miguelturra siempre se ha caracterizado por tener un Carnaval pacífico, por lo tanto, que la gente que venga de fuera actúe con responsabilidad y trate nuestro pueblo como le gustaría que trataran su casa«.
El Carnaval de Miguelturra no es solo una Fiesta de Interés Turístico Nacional; es una forma de vida, una manifestación cultural que se prepara durante meses y se vive intensamente durante días, donde la calle se convierte en escenario, la máscara en identidad propia y la tradición en futuro. Una celebración que no se limita a exhibirse: se siente, se hereda y se defiende con orgullo.