La iconografía de la Pasión ofrece una nueva mirada a la Semana Santa de Miguelturra

La iconografía de la Pasión y su significado dentro de la tradición cofrade centraron, en la tarde de este jueves 19 de marzo, una conferencia que permitió profundizar en la Semana Santa de Miguelturra desde una perspectiva artística e histórica, en una iniciativa promovida por la Asociación Cultural Malastardes, con la colaboración de la Asociación de Hermandades y la Concejalía de Cultura.

La charla, impartida por José Ramón González, licenciado en Historia y graduado en Historia del Arte, ofreció una visión amplia y poco habitual sobre las imágenes que procesionan en la localidad, poniendo el foco en su valor simbólico y catequético, más allá de su estética o pertenencia a una hermandad concreta.

Durante su intervención, el ponente situó el origen de la Semana Santa en el contexto del Concilio de Trento, momento clave en el que la Iglesia establece el uso de las imágenes como instrumento de evangelización. Las imágenes, explicó, no son un fin en sí mismas, sino un medio para acercarse a la divinidad, del mismo modo que las procesiones funcionan como una auténtica catequesis en la calle. Además, recordó cómo esta tradición se extendió durante los siglos XVI y XVII a territorios del Imperio español como el sur de Italia o Flandes, donde aún hoy perviven manifestaciones similares.

El recorrido de la conferencia se estructuró en torno a la iconografía de Jesucristo y de la Virgen María en la Semana Santa de Miguelturra, analizando las distintas representaciones presentes en la localidad sin entrar en elementos accesorios como tronos o estandartes.

En este sentido, José Ramón González desarrolló con mayor profundidad la iconografía de Jesucristo, explicando cómo en Miguelturra se conserva un recorrido prácticamente completo por los distintos episodios de la Pasión. Así, la representación comienza con el Mesías entrando en Jerusalén, una imagen de carácter más popular, realizada en escayola y reproducida en serie, pero que mantiene su función simbólica dentro del relato.

A continuación, se detuvo en la figura del Cristo penitente, una de las más ricas desde el punto de vista iconográfico. En este apartado destacó Jesús Nazareno de Medinaceli, cuya representación responde a la idea de un rey hecho esclavo, con origen en el siglo XVII y vinculado a la labor de los padres trinitarios en la redención de cautivos. Una imagen de gran arraigo devocional que, además, cuenta con distintas etapas históricas en Miguelturra, con varias tallas a lo largo del tiempo. En esta misma línea se sitúa Nuestro Padre Jesús del Perdón, que iconográficamente representa la Pasión de forma similar, aunque con la particularidad de su túnica roja frente al morado habitual, y Nuestro Padre Jesús de la Flagelación, ‘El Atao’, donde la crudeza de la escena se refuerza mediante una policromía detallada que muestra latigazos, heridas y hematomas con el objetivo de hacer partícipe al fiel del sufrimiento de Cristo.

El recorrido continúa con Cristo con la cruz, encarnado en Nuestro Padre Jesús Nazareno, una imagen procedente de los talleres de Olot que, pese a su carácter seriado, destaca por su capacidad expresiva. La mirada de la talla, según explicó el ponente, logra transmitir simultáneamente el dolor del camino al Calvario y una profunda sensación de paz, convirtiéndose en uno de los elementos más valorados por los devotos.

En cuanto a Cristo en la cruz, se analizó el Santísimo Cristo de la Piedad, una talla en madera que responde a los cánones clásicos de la crucifixión, con los clavos en manos y pies y la herida en el costado, subrayando su carácter solemne aunque no demasiado realista en lo que a los detalles se refiere anatómicamente hablando.

Especial atención recibieron las representaciones de Cristo yacente, donde se encuentran algunas de las composiciones más complejas. Por un lado, el Santísimo Cristo del Amor, vinculado a la iconografía de la Piedad, en la que María (en este caso Nuestra Señora de las Angustias) sostiene el cuerpo sin vida de su hijo. Una tipología que se populariza a partir del siglo XVII y que encuentra su referente en obras como la Piedad de Miguel Ángel. Por otro, el Santo Sepulcro, que evoluciona desde la imagen de un Cristo completamente tumbado destinado a ser enterrado hacia una representación más dinámica, en la que se anticipa la Resurrección mediante la elevación del cuerpo, siendo considerada una de las piezas de mayor valor artístico de la Semana Santa de Miguelturra.

El ciclo iconográfico de Cristo culmina con Jesucristo Resucitado, representado sobre la piedra del sepulcro y acompañado de símbolos como la cruz o el anagrama JHS. Aunque el ponente apuntó que puede ser una de las imágenes que menos transmite a nivel devocional, no dejó de subrayar que representa el momento central de la fe cristiana: la victoria sobre la muerte y la esperanza.

En paralelo, la conferencia profundizó en la iconografía de la Virgen María, diferenciando entre las advocaciones de dolor y las de gloria. Dentro de las primeras, se analizó María Santísima del Gran Dolor, una imagen de estética medieval, anterior incluso a la propia hermandad, que comparte gama cromática con otras dolorosas como la Virgen de las Angustias, reforzando su simbolismo.

También se abordó Nuestra Señora de la Soledad, una de las representaciones más características de la Dolorosa, identificable por el corazón atravesado por los siete puñales, símbolo de los siete dolores de María, además de su concepción adaptada al espacio de la ermita donde recibe culto. En esta misma línea se sitúa Nuestra Señora de las Angustias, una composición de gran riqueza narrativa en la que María interactúa con el cuerpo de Cristo, conformando un conjunto escultórico que no sólo se inspira en los evangelios, sino también en textos apócrifos, lo que evidencia la complejidad de la tradición iconográfica.

Por último, se destacó María Santísima de la Esperanza como advocación de gloria, pese a su salida procesional tradicionalmente en la madrugada del Jueves al Viernes Santo. Una imagen que, ahora, acompaña a Cristo Resucitado y que encarna el mensaje de esperanza, cerrando así el ciclo iconográfico de la Semana Santa.

Esta conferencia responde a una propuesta cultural que permitió redescubrir la Semana Santa churriega desde una óptica diferente, en la que el arte, la historia y la fe se entrelazan para dar sentido a una de las tradiciones más arraigadas del municipio.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Información básica sobre protección de datos
Responsable Francisco Sánchez Rivas +info...
Finalidad Gestionar y moderar tus comentarios. +info...
Legitimación Consentimiento del interesado. +info...
Destinatarios Automattic Inc., EEUU para filtrar el spam. +info...
Derechos Acceder, rectificar y cancelar los datos, así como otros derechos. +info...
Información adicional Puedes consultar la información adicional y detallada sobre protección de datos en nuestra página de política de privacidad.