Miguelturra ha dado este lunes un nuevo paso en materia de sostenibilidad y gestión de residuos con la presentación de un proyecto piloto de compostaje comunitario que se desarrollará inicialmente en la Residencia Nuestra Señora de la Asunción 2. La iniciativa está impulsada por el Ayuntamiento de Miguelturra, la Mancomunidad del Campo de Calatrava y el Consorcio de Residuos Sólidos Urbanos (RSU).
El proyecto se enmarca dentro del proceso de implantación del contenedor marrón destinado a residuos orgánicos, una medida que en breve se implantará en todo el municipio y que se irá extendiendo progresivamente en toda la comarca. Así lo explicó el técnico de Medio Ambiente, Alfredo González, quien detalló que esta experiencia piloto permitirá recoger restos orgánicos procedentes de la residencia para trasladarlos posteriormente a una parcela municipal donde se llevará a cabo el proceso de compostaje.
De esta manera, los residuos generados en cocinas y otros restos orgánicos serán gestionados por trabajadores municipales del área de Medio Ambiente, muchos de ellos formados específicamente en compostaje, para transformarlos en mantillo o abono natural destinado al mantenimiento de jardines y zonas verdes del municipio. González destacó que el objetivo es “dar una nueva vida a esos restos que tradicionalmente han generado un problema”, al tiempo que señaló que esta experiencia servirá para analizar resultados y estudiar en el futuro la ampliación del proyecto a otros centros del municipio o incluso la creación de un centro de compostaje comunitario.
Por su parte, la concejala de Medio Ambiente, Pilar de la Torre, subrayó que el Ayuntamiento apostó desde el primer momento por este curso de compostaje promovido por la Mancomunidad del Campo de Calatrava. La edil agradeció especialmente la colaboración de la Residencia 2, primer centro participante en este proyecto piloto, así como la implicación de trabajadores municipales y vecinos que han participado en la formación específica sobre compostaje.
“Aquí salimos ganando todos”, afirmó De la Torre, quien incidió en que estos residuos dejarán de acabar en la fracción resto para ser reutilizados posteriormente en beneficio de las zonas verdes de la localidad. Además, agradeció al Consorcio RSU la aportación de herramientas y apoyo logístico para la puesta en marcha de la iniciativa.
En relación a la formación desarrollada durante los últimos meses, el monitor del curso y miembro de la Asociación de Economías Bioregionales de Ciudad Real, Franco Llobera, explicó que han participado un total de nueve alumnos en una acción formativa iniciada en octubre y compuesta por 17 horas teóricas, comenzando ahora la fase práctica.
Llobera avanzó además que, además de la residencia, otros grandes generadores como colegios podrían incorporarse próximamente al proyecto. Asimismo, señaló que la normativa estatal permitirá gestionar estos residuos orgánicos directamente en instalaciones de compostaje comunitario, evitando su traslado a plantas de tratamiento como la de Almagro.
Desde RSU, el técnico Mario Toribio recordó que la separación de la fracción orgánica es ya una obligación marcada por la normativa europea. En este sentido, destacó que este tipo de proyectos sirven tanto para cumplir la legislación como para sensibilizar a la población y fomentar la educación ambiental. Toribio incidió en la importancia de que la fracción orgánica llegue correctamente separada, con un nivel de impropios inferior al 15%, y recordó que el compostaje ya cuenta con experiencias exitosas en otros municipios de la provincia, como Villanueva de los Infantes o Manzanares.
Finalmente, señaló que el objetivo principal es “revalorizar un residuo que, de no aprovecharse, acabaría en el vertedero generando un impacto ambiental”, convirtiéndolo en un recurso útil para jardines, huertas y espacios verdes.

