El sueño del ascenso se apagó entre lágrimas, abrazos, aplausos y una grada que volvió a creer. El CD Miguelturreño puso punto final a su camino de vuelta hacia Preferente en una tarde de fútbol de las que dejan huella en el Estadio Municipal, no por el resultado, sino por todo lo que se vivió alrededor. Cerca de un millar de aficionados llenaron las gradas para empujar a los de David Martín hacia una remontada que nunca terminó de arrancar. Y es que esta vez no pudo ser. La UB Conquense ‘B’, amparada en el 2-0 de la ida, supo jugar el partido que necesitaba y terminó llevándose también la victoria en Miguelturra (0-2).
Había ambiente de gran cita desde mucho antes del pitido inicial. Familias enteras, jóvenes, veteranos aficionados y multitud niños se dieron cita en el Municipal con la ilusión de vivir otra tarde histórica. El equipo necesitaba un gol tempranero que incendiara la eliminatoria, pero el encuentro pronto tomó el rumbo que más convenía a los visitantes.
El filial conquense ralentizó el juego desde el primer minuto, acumulando interrupciones, pérdidas de tiempo y pausas constantes que impidieron cualquier continuidad. El Miguelturreño, además, nunca consiguió sentirse cómodo. Faltó claridad con balón, claridad en las posesiones y esa chispa ofensiva necesaria para meter miedo a un rival que vino decidido a que no pasara absolutamente nada.
Aun así, el partido pudo cambiar en una sola acción. José Manuel Chillarón tuvo en sus botas el 1-0 de la esperanza, pero su disparo se estrelló contra el poste en la ocasión más clara de la primera mitad. Ahí pareció escaparse gran parte de las opciones churriegas. El estadio se levantó celebrando un gol que nunca llegó, mientras el balón salía rechazado y el silencio se mezclaba con la incredulidad.
Tras el descanso, el guion apenas cambió. El Miguelturreño lo intentaba más con corazón que con fútbol, incapaz de encontrar espacios ni de imprimir el ritmo que requería la eliminatoria. Al menos, atrás el equipo se mantenía firme, sosteniéndose gracias al trabajo defensivo y a las intervenciones de Jesús Sánchez, uno de los más destacados de la tarde.
Pero en partidos así, cualquier error se paga caro. Y el primero que cometía la zaga churriega terminó siendo definitivo. Una cadena de imprecisiones al borde del área, sumada a la falta de contundencia para despejar un balón comprometido, acabó con el 0-1 en la portería local. Un golpe durísimo. Y es que el ascenso empezaba a verse demasiado lejos.
David Martín movió el banquillo buscando una reacción desesperada. También respondió el técnico visitante. Con el Miguelturreño ya completamente volcado, llegaron más espacios para un Conquense ‘B’ que terminó sentenciando el partido cerca del final con el segundo gol.
Entonces ya no quedaba fútbol, sólo emociones. Mientras los jugadores visitantes celebraban el pase sobre el césped, en el lado churriego aparecían las lágrimas, el cansancio y la tristeza de quien lo ha dado todo y se queda a las puertas. La grada, lejos de reproches, respondió como lo había hecho toda la temporada: con una ovación enorme a sus jugadores.
Porque el ascenso no llegó, pero el Miguelturreño volvió a enganchar a su gente. Y eso, en un pueblo que volvió a llenar su estadio y a sentirse orgulloso de su equipo, también tiene mucho valor.
