El Pabellón Ernesto Arévalo volvió a vivir una tarde para el recuerdo el pasado sábado con un partido de auténtico infarto entre el sénior masculino del ADV Miguelturra y el CV Fuenlabrada, que terminó con victoria local por 3-2 tras un desenlace tan agónico como emocionante (22-25 / 28-30 / 26-24 / 25-16 / 15-10). Una vez más, el conjunto churriego demostró que se siente cómodo en el límite, abonado a los quintos sets.
El encuentro no arrancó nada bien para los intereses locales. El CV Fuenlabrada golpeó primero y con fuerza, llevándose las dos primeras mangas y poniendo un 0-2 que hacía presagiar una tarde complicada para los de Miguelturra. Los madrileños se mostraban sólidos, efectivos y con mayor temple en los momentos decisivos, especialmente en un segundo set que se alargó hasta el 28-30.
Sin embargo, el voleibol —y este ADV Miguelturra— ya han demostrado que no entienden de guiones escritos. Lejos de bajar los brazos, los locales comenzaron a creer en la remontada, aumentando la intensidad defensiva y ajustando su juego. El tercer set, ganado por un ajustado 26-24, fue el punto de inflexión que encendió al equipo… y a la grada.
Con el respaldo incondicional de la afición, el ADV Miguelturra se adueñó del partido. El cuarto set fue claramente local (25-16), igualando la contienda y llevando el choque a un quinto set decisivo que volvió a poner acelerar los corazones en el Ernesto Arévalo. Ahí, los churriegos fueron superiores, más concentrados y efectivos, cerrando el partido con un 15-10 que desató la celebración.
Más allá de la victoria, el triunfo supone dos puntos que valen oro en lo psicológico, reforzando la confianza y la cohesión del grupo. Un impulso clave antes de una cita exigente, ya que en la próxima jornada el equipo se desplazará hasta Tenerife para medirse a un rival directo en la clasificación.
“Queremos mantener estas sensaciones y seguir mostrando nuestro mejor juego”, señalan desde el club, conscientes del momento anímico que atraviesa el equipo.