Miguelturra volvió a respirar incienso y emoción en la noche de Martes Santo, cuando Nuestro Padre Jesús del Perdón recorrió, al fin sin interrupciones, cada rincón de su pueblo. Tras años mirando al cielo con incertidumbre, esta vez la lluvia dio tregua y permitió que la procesión se desarrollara de forma completa, como si el tiempo también quisiera pedir perdón.
A las 21h comenzaba a tomar forma el cortejo, como quien empieza a escribir un verso lento. Casi medio centenar de nazarenos, acompañados por otros tantos armaos, se abrían paso entre el murmullo contenido del público. Una decena de acólitos e incensarios dibujaban en el aire ese aroma tan propio de estos días, mientras 40 costaleros, guiados por David Navas y sus auxiliares, portaban sobre sus hombros no sólo un paso, sino también la emoción acumulada de años anteriores. Y detrás, poniendo música al sentimiento, más de 100 músicos de la Agrupación Musical Santísimo Cristo de la Piedad tejían una banda sonora que no dejó de sonar en toda la noche.
Hubo instantes que se quedaron suspendidos en el tiempo. El paso por el entorno de la Ermita del Santísimo Cristo de la Misericordia, la llegada solemne a la Plaza de la Constitución o el recogimiento de las calles peatonales marcaron un recorrido que se vivió con intensidad de principio a fin. La entrada, siempre especial, puso el broche a una noche que ya forma parte de la memoria colectiva de los cofrades churriegos.
La propia Hermandad del Santo Sepulcro y Nuestro Padre Jesús del Perdón lo resumía con palabras cargadas de verdad en sus redes sociales, destacando el valor de haber reunido a 257 personas en el cortejo, algo que, como reconocen, “no es tarea fácil” en los tiempos actuales. Un testimonio de compromiso, fe y amor hacia su titular que se dejó ver en cada paso, en cada gesto y en cada mirada.
Así, Miguelturra cerró la noche con el alma llena y el corazón todavía latiendo al compás de los tambores. Porque lo vivido no se olvida, se guarda. Y desde hoy, el pueblo comienza de nuevo la cuenta atrás hacia un nuevo Martes Santo.
