El Viernes Santo volvió a dibujar en Miguelturra una estampa de recogimiento con la celebración de la procesión del Santo Entierro, uno de los momentos más solemnes de la Semana Santa churriega.
En esta estación de penitencia desfilaron las imágenes del Santísimo Cristo de la Piedad y Nuestra Señora de las Angustias junto al Santísimo Cristo del Amor, además del Santo Sepulcro y Nuestra Señora Dolorosa de la Soledad, componiendo un cortejo sobrio y profundamente simbólico.

El inicio fue lento, marcado por la dificultad en la salida de las imágenes de la Piedad y las Angustias, lo que ralentizó los primeros compases de la procesión. Sin embargo, una vez en la calle, el desfile transcurrió sin incidentes, recorriendo el itinerario tradicional.
Un recorrido que, para muchos, comienza a mostrar signos de desgaste, con calles que ya no sorprenden ni aportan atractivo a una procesión que, por su carácter, pide quizá nuevos matices. Aun así, la salida congregó a numeroso público, aunque la coincidencia en los horarios de entrada provocó que los fieles tuvieran que dividirse entre templos.

En el apartado musical, la noche volvió a dejar momentos destacados. La Agrupación Musical Santísimo Cristo de la Piedad acompañó a su titular con una interpretación muy cuidada, sobresaliendo la marcha ‘Todo está cumplido’, que ya resuena como un himno propio del Viernes Santo en Miguelturra. Por su parte, la Banda de Música ‘Ciudad de Valdepeñas’ imprimió un tono fúnebre y solemne al caminar de la Virgen de las Angustias.
El Santo Sepulcro, trasladado por la mañana hasta la parroquia, avanzó a costal y en silencio, en uno de los tramos más sobrecogedores de la noche. Cerrando el cortejo, Nuestra Señora de la Soledad contó con el acompañamiento de la Banda de Música de Bolaños, poniendo música a los últimos compases de la procesión.

Con este Santo Entierro, Miguelturra encara ya el final de su Semana Santa, a la espera de la celebración de la Vigilia Pascual en la noche del Sábado Santo, conocida popularmente como la ‘misa de los armaos’, y de la procesión del Resucitado y María Santísima de la Esperanza en la mañana del domingo, que pondrá el broche definitivo a estos días de fe y tradición.
