Un sol radiante acompaña al Resucitado y cierra una Semana Santa para el recuerdo en Miguelturra

Miguelturra volvió a latir con fuerza en la mañana del Domingo de Resurrección, en una jornada marcada por un sol generoso y una participación multitudinaria de las hermandades, que acompañaron a Jesús Resucitado tras la celebración de la misa.

Pero la mañana comenzó incluso antes, con un momento que ya queda escrito en la memoria reciente: el traslado de Nuestra Señora de la Esperanza desde la Ermita de la Virgen de la Estrella hasta la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, para integrarse posteriormente en el cortejo. Una escena inédita, después de que la imagen dejara de procesionar en la madrugá del Viernes Santo y de que la lluvia frustrara este momento en los dos años anteriores.

Porque si algo ha definido este año ha sido precisamente eso: una Semana Santa completa, de principio a fin, en la que el tiempo ha respetado cada estación de penitencia, pese al frío de los primeros días. Todas las cofradías han podido procesionar, volviendo a salir a la calle para realizar esa catequesis, acercando a los fieles y devotos las imágenes que no hacen más que acercarnos a lo divino a través de las distintas advocaciones.

Ya en la procesión, como marca la tradición, las hermandades formaron un cortejo numeroso, con nazarenos a rostro descubierto, símbolo de la alegría por la Resurrección. Los armaos también escoltaron a Jesús Resucitado, aportando solemnidad a un desfile que es, al mismo tiempo, final y comienzo.

María Santísima de la Esperanza en la mañana del Domingo de Resurrección | Enrique Ruiz Arenas
María Santísima de la Esperanza en la mañana del Domingo de Resurrección | Enrique Ruiz Arenas

Tanto la Virgen de la Esperanza como Jesús Resucitado procesionaron a ruedas, acompañados por los sones de la Agrupación Musical Santísimo Cristo de la Piedad, que puso música a una mañana luminosa y serena.

Y así, casi sin darnos cuenta, la Semana Santa se ha escapado entre los dedos, dejando estampas, emociones y recuerdos que ya comienzan a convertirse en añoranza. Ahora, Miguelturra guarda lo vivido y mira al calendario: habrá que esperar hasta el 21 de marzo de 2027, cuando vuelva a amanecer siendo Domingo de Ramos y, con él, el sueño vuelva a comenzar.

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