La Semana Santa ya late en Miguelturra. Y lo ha hecho desde primera hora de la mañana, cuando los alrededores de la Ermita del Santísimo Cristo de la Misericordia se han convertido en el lugar ideal para comenzar el Domingo de Ramos.
Bajo un sol generoso, aunque con un viento que ha enfriado el ambiente, cientos de fieles y devotos han llenado los jardines de la plazoleta del Cristo para participar en la eucaristía del Domingo de Ramos, presidida por la imagen de Nuestro Padre Jesús Entrando en Jerusalén. Allí, las palmas y ramas de olivo han sido bendecidas, como símbolo de bienvenida, de esperanza, de inicio.
Y entonces, como si el tiempo se pusiera en marcha, la música ha comenzado a abrir camino. La Agrupación Musical Santísimo Cristo de la Piedad ha irrumpido en pasacalles, envolviendo el aire en sones cofrades que anunciaban el inicio de lo soñado.
‘El Borriquillo’, nombre que en Miguelturra suena a cariño y tradición, ha recorrido las calles del centro arropado por un pueblo entero. Niños con palmas, mayores con recuerdos, familias enteras compartiendo un mismo instante. El cortejo ha avanzado entre marchas que no han dejado de sonar hasta alcanzar la Ermita de San Antón.
Así, tras el susurro solemne del Viernes de Dolores con Nuestra Señora de la Dolorosa de la Soledad, Miguelturra abre oficialmente su Semana Santa, una semana en la que el pueblo volverá a rezar, paso a paso, la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús, con la esperanza de que el cielo, como hoy, acompañe.
